Friday, 5 June 2015

Summerhill

Hoy os vamos a hablar sobre una escuela totalmente diferente, la escuela antiautoritaria Summerhill, situada en Leiston, Inglaterra.

Es una escuela que confía en el niño, el cual es capaz de desarrollarse por sí mismo sin sugestiones del adulto. Rompiendo con lo que decía John M. Culkin que "La actitud en las escuelas es de desconfianza, mera memorización y de pasividad”.

El día a día en Summerhill se desarrolla de la siguiente forma: desayunan y empiezan las clases a las 9:30. Las lecciones terminan a las 13:00. Los niños de la guardería comen antes y los mayores comen junto con los profesores en dos turnos. Las tardes son completamente libres para todos. Hay té y actividades a lo largo de toda la tarde. Además, los lunes por las noches van al cine y los martes por la noche maestros y alumnos asisten a charlas sobre psicología. Los miércoles por la noche realizan actividades relacionadas con la danza. Los viernes suelen dedicarlos a ensayar obras de teatro. Los sábados por la noche se celebra uno de los acontecimientos más innovadores de este centro: la Asamblea General de la escuela, en la que participan docentes y alumnos.  

Los alumnos enviados a Summerhill son aquellos cuyos padres han rechazado la educación tradicional basada para ellos en la autoridad, y han querido que sus hijos sean educados sin disciplina restrictiva. . El escritor Fred. M. Hechinger afirmaba que "los padres que aman a sus hijos deberían tener noticias de Summerhill". 

Esta escuela tan peculiar tiene los siguientes principios pedagógicos que Neill defendió en sus obras:

  • Firme convicción en la bondad natural de los seres humanos.
  • La felicidad como máxima aspiración de la educación.
  • El amor y el respeto como bases de la convivencia.
  • La importancia de la corporalidad y la sexualidad.

Este modelo contrasta con el que nosotras hemos vivido.  Nuestras clases se basaban en aprendernos todo de memoria y nos enseñaban algunos valores. Los temas de la corporalidad y la sexualidad eran temas tabú que solo se hablaban si venía alguien a darnos una charla.
Puede que nuestros colegios a ser tan parecidos dieran bastante importancia a la convivencia pero sólo con el fin deque hubiese buen ambiente. Ver a un niño feliz alegraba a nuestros profesores pero nunca era su aspiración máxima.  

Con esto no queremos decir que no nos gustase nuestra escuela y lo vivido en ella, de ella tenemos muy buenos recuerdos, pero puede que haya otros tipos de educación que desarrollen otras competencias diferentes a la que la escuela tradicional desarrolla. ¿Sería posible una escuela que aportase casi todas las competencias?

Si queréis saber más sobre Summerhill aquí os dejamos un documento que realizamos  algunas de nosotras y en el cual se hace un análisis más profundo a esta escuela antiautoritaria.

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